viernes, 21 de enero de 2011

De amor y otras adicciones

Título en boga gracias a la peli protagonizada por mis bien amados Anne Hathaway y Jake Gyllenhaal, la que por cierto no he ido a ver, pero cuyo título evoca ciertamente varias reflexiones sobre el amor y muchas otras drogas igual de peligrosas; y es que para los que no lo han considerado eso de los asuntos del corazón tiene su alto grado de riesgo y no sólo de que te rompan el corazón si no muchas otras cosas.

 Ya en estas aguas, me roba una sonrisa el recuerdo de una chica cuyo novio solía ser buen amigo mío; realmente el hombre en cuestión era muy agradable como persona pero sinceramente era un bueno para nada y un patán de esos con pedigree. Si ya saben de esos que no dejan de ver los escotes de cuanta mujer se les pase enfrente y que cínicamente coquetean en la cara de la pareja en turno. Ya sé, todos conocemos uno así; y la novia en cuestión así lo conoció y así se enamoró. Cierto día me tocó presenciar una bronca, de esas legendarias entre ellos, en la que se decían de todo y se mandaban al diablo mil veces. Yo salía tarde a una cita y pasaba saliva en la escalera tratando de resolver como pasar lo más agraciadamente posible en medio de la discusión que se desarrollaba a la mitad de la escalera del edificio. Cuando me proponía a pasar entre las líneas enemigas la novia resbaló y el susodicho giro su cuerpo para esquivarla en vez de tratar de ayudarla. La pobre bajó rebotando tres pisos hasta chocar contra la puerta de entrada. Jamás olvidaré la cara de ooops del sujeto mientras yo corría a recoger a su pareja, quien yacía en el suelo quejándose por el dolor. Tenía miedo de moverla ya que ella aseguraba tener un fuerte dolor en el hombro, entonces miré al estupido que seguía parado en el mismo escalón desde el cual pudo haber sostenido a su novia, le grité "¿Qué esperas?, ven a ayudarme. A lo que contestó "Lo siento, no puedo, el doctor me ha prohibido cargar cosas pesadas". Desde aquí les mando mis mas sinceras felicitaciones por su próxima boda.

Pero aquellos flechados por cupido no sólo corren riesgos físicos, hay muchos riesgos financieros. Un antiguo compañero de trabajo, el cual se distinguía en la oficina por ser uno de esos chavos mamones y prepotentes e los clásicos de "pero no sabes quién en mi papá". Pues el junior este acostumbraba traer niñas rubias y alaciadas como pareja, aunque a su favor debo de decir que no discriminaba entre las oxigenadas y las naturales. Bueno el caso es que en una de esos rubios días mi colega llegó con una chica no tan agraciada pero sumamente agradable. Recuerdo que en ese momento pensé "Vaya, hasta que este le pego al gordo". No fue la única vez que vi a la chica, ya que su relación se prolongó varios meses; todo parecía ir bien hasta que un día hablando de regalos de cumpleaños y aniversarios nuestro protagonista admitió haber encontrado el mejor regalo para las mujeres, y no eran joyas o guardarropa, no, él se refería a tratamientos e intervenciones estéticas. Su afirmación hubiera caído en el olvido como un comentario más de las chorchas de oficina sino fuese porque una semana después su agradable chica llegó a visitarlo con nariz, senos y dientes mejorados. Unos meses después me encontré a la misma chica saliendo de una función de cine, quien tan amable como siempre me contó que había dejado al idiota por un modelo mejor, pero que le agradecía mucho su cooperación a la causa. Conclusión: el junior ahora sale con morenas.

Para que no digan que sólo ventaneo a mis conocidos agregaremos una anectoda personal bastante simpática. De una de esas tantas veces que me enrolé con personas disfuncionales, obviamente como yo, acabe en un antro bastante nice cuya R.P. resultaba ser muy íntima mía y no por ser amigas sino porque ella se había tirado a mi disfuncional en turno. Pero bueno, todo bien, que bueno que el mundo es un pañuelo pensé ya que la inocente chica no sabía sobre la situación y de buena gana nos consiguió una buena mesa para conbeber con mis acompañantes. En esas estábamos cuando el motivo de nuestra sociedad llegó inesperadamente a sentarse a la mesa, acto seguido la R.P. cayó de mi gracia, matando todo sentimiento de camaradería cuando llegó a sentarsele en las piernas. Obviamente mi presión arterial estaba que no aguantaba más ante lo complaciente del nuevo invitado e hice lo que toda mujer despechada haría, me enrole con un tipo de la mesa de junto. Miestras charlaba con mi nuevo prospecto de conquista me dí cuenta de que parecía una persona bastante agradable y decente, parecía tener perspectiva y todo hubiera salido bien si el primer disfuncional no hubiera llegado a arrojarle un martini en la cara. La escolta del afectado, hizo acto de presencia, llegó la seguridad del lugar, comenzaron los empujones y la confusión y en medio del desastre yo era atacada a bolsazos por la chica que anteriormente nos había hubicado. El saldo fue que tanto mi disfuncional y yo fuimos arrojados a la calle medio golpeados y obviamente vetados en el lugar. En la calle como a las cuatro y media de la mañana y esperando a que alguien de mis amigos me trajera mi saco y mi bolsa, la cereza del pastel fue cuando mi amorcito me dijo con su tradicional sonrisa torcida "Tu sí que eres increíble, además de todo te gusta la violencia, adoras ver como dos hombres se parten la cara".

Es adictivo amor es fácilmente confundido con dependencia o egocentrismo o falta de amor propio y hasta manipulado para alcanzar otros intereses. Por ello, en estas ocasiones recuerdo el rostro de un buen amigo español, quien sosteniendo un porro de considerable tamaño me dijo: "Esto querida es la paraje más fiel y amorosa que podrías encontrar".

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