lunes, 23 de enero de 2012

Recordadita de que otro México es necesario.

Eran pasadas las 23:00 horas en el Zócalo de la Ciudad de Puebla, un grupo de unas treinta personas trataban de organizar el campamento acordado después del primer día de actividades; unas voces se alzaban reclamando las fallas en la organización del evento, los contratiempos, los descuidos; aún así el grupo permaneció tranquilo, con buen ánimo ya que además de una larga noche de acampada todavía quedaba un largo día de actividades. El 15 O Puebla, surgió a partir del encuentro de varios jóvenes activistas que acudieron a la convocatoria mundial para indignarse el 15 de Octubre de 2010. Puebla fue una de las más de mil ciudades que se sumaron a la protesta global y el zócalo se convirtió en el punto de reunión de los interesados en manifestar lo que miles de jóvenes vociferan en todos los rincones del planeta; las evidentes fallas del sistema capitalista cuya tendencia a la acumulación exacerbada de capital privilegia y encumbra al 1% de la población mundial a costa no sólo del 99% restante sino de los derechos y libertades que la humanidad ha ido forjando a través de la colusión de la clase política con el gran capital y la inminente compra de su lealtad. El 15 O Puebla es un puñado de jóvenes que decidió dejar de tratar de acampar cada fin de semana en el zócalo capitalino y organizarse un festival cultural  con todo y bandas incluidas.
El pasado fin de semana, 21 y 22 de enero , los visitantes del primer cuadro de la ciudad pudieron deleitarse con un programa cultural que incluyó desde talleres de reciclado y meditación hasta comercialización de comida vegetariana y productos orgánicos, pasando por la promoción de la adopción de animales en búsqueda de un hogar, clown y malabares. A palabras de Vladimir, uno de los organizadores, el evento surgió de una reunión nacional de varios grupos de protesta con afinidad ideológica, quienes habían acordado realizar eventos en todo el país para promover su movimiento. Al parecer sólo Tijuana habría organizado algo parecido, mientras que los colectivos de otras ciudades como Guadalajara ya se encuentran desde más de una semana en campamentos de protesta.
La agenda del llamado movimiento indignado es tan amplia e incluyente como el festival del que fuimos testigos, los temas son todos los que puedan ser incluidos en relación a la intrínseca injusticia del sistema político y económico en lo que nos desenvolvemos. Los críticos a este movimiento subrayan, justamente, la gran multiplicidad de demandas que los “indignados” representan además de la poca eficiencia que este movimiento ha evidenciado al momento de traducir su presión social en reformas o cambios sustantivos en sus sociedades. En dos de los países donde los movimientos han sido más fuertes y han contado con más apoyo popular, Egipto y España, los gobiernos electos tras las manifestaciones no han cristalizado las demandas de las movilizaciones.
La otra enorme crítica que estos movimientos han provocado es justamente su articulación, ya que se conforman de ciudadanos enojados por una situación particular local, que a su juicio es un efecto del sistema internacional en el que se encuentran inmersos y su factor de cohesión es justamente la molestia que les despierta la situación pero enfrentan la enorme dificultad de crear grupos de presión organizados debido a la multiplicidad de razones que les indigna y a la falta de consenso en las propuestas para el cambio de su situación. Así mientras en la Unión Americana los indignados lo están por Wall Street, en España por el desempleo, en Chile por la Educación, en el Medio Oriente por los regímenes autoritarios y en Japón por las plantas de energía nuclear. Y claro a todos nos enojan cosas muy diferentes, bueno, salvo a los mexicanos que hasta hace muy pocos meses no nos indignaba nada.
Salvo unos cuantos activistas, analistas políticos, periodistas, los de siempre, que no se han cansado de vociferar la decadencia del país en el que estamos viviendo, antes en los pocos medios imparciales de los que cuenta nuestro México, ahora en la comunidad tuitera; Todos los demás mexicanos nos quedamos con la boca cerradita ante el cínico enriquecimiento y nepotismo de nuestra clase política, ante la amafiada relación de estos últimos y los dueños de los grandes monopolios nacionales, ante la obvia falta de justicia y podredumbre de nuestro sistema judicial, ante la enorme mediocridad de nuestro sistema educativo, ni que decir de los innumerables muertos de una impresentable guerra contra el narcotráfico y las montañas de corrupción e impunidad que los innombrables casos de la Guardería ABC y la Estela de Luz han dejado salir a la luz. En este país pocos se quejan y muchos menos hacen algo.
Es por ello que esfuerzos como el 15 O no deben pasar desapercibidos en ninguna ciudad del país, por que pese a la variedad de temas que puede parecer que representan, han demostrado con sus acciones tener al menos dos luchas muy claras y certeras. La primera es la valiosísima recuperación de las plazas públicas como medio de expresión y demanda ciudadana. María López, miembro del Colectivo 2.5, y coordinadora del Proyecto Migraciones Visuales, me explicaba justamente que uno de los principales objetivos de este proyecto visual ya razón por la que decidieron participar en el festival, contando con participaciones de creadores de países como Francia, España, Ecuador, Chile, Argentina y México, es la recuperación de los espacios públicos como lugares de expresión comunitaria; “Nosotros no migramos, pero nuestras creaciones sí lo hacen”. La otra clara lucha, que se relaciona ampliamente con la primera, es la difusión y fomento de una cultura alternativa que se aleje de way of live capitalista que nos esta consumiendo a todos. Con la frase “No se vayan a ver la tele, mejor quédense a vivir un ratito” los activistas invitaban a todos los transeúntes a acompañarlos; Israel, del grupo de rock progresivo Xiuhcoatl, hablaba de que decidieron participar en el evento por que se generó un espacio cultural amplio e incluyente, “Buscamos retomar las lengua originales, como el maya, mazateco, totonaco, náhuatl”. Por su parte Gustavo de la banda experimental Julie, quien autodenominó su proyecto como un debraye original, declaró: “Estamos unidos por la causa de cambiar, otro mundo no sólo es posibles, es necesario”.
“Con un festival hippie no se cambia nada”, declaraban algunos, mientras niños se encontraban haciendo reciclado en una carpa, grupos de persona miraban las fotografías de sus posibles futuras mascotas, otros más se acercaban a probar tacos y hamburguesas vegetarianas. El sábado los poblanos disfrutaron de la danza africana y el son cubano además de que muchos pudieron expresarse por medio del proyecto la foto roja, chavos que se han encargado de poner una frase en el rostro de muchos mexicanos en distintas ciudades. “Lo más importante es dar” declaró Ivan, otro miembro del 15 O minutos antes de que el grupo Vachamata pusiera a bailar a unas 500 personas la tarde del domingo. Niños, jóvenes y adultos bailaron al ritmo de la música, se veían felices, el ambiente se contagiaba. El festival cerró con la banda Rajamadrex, quien al ritmo de rock y blues entonaba “chinga tu madre señor limosina”, e invitó a los jóvenes a saludable desmadre, como su nombre lo sugiere.
Eran pasadas las 23:00 horas en el Zócalo de la Ciudad de Puebla, el mismo grupo de personas se encontraba recogiendo todos los enseres con una sonrisa en el rostro y un montón de anécdotas; seguros que al otro día México no sería un país muy diferente, pero al menos les queda lo que Sam, miembro del 15 O y del grupo Visíklekticos, menciona “la oportunidad de vernos a la cara, sin miedo, de frente”. Algo que a los mexicanos nos hace tanta falta.
Otro México no sólo es posible, es necesario.
@alekaortiz. 

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